La polémica práctica es llevada a cabo por varios ‘youtubers’ que captan la atención de hombres mayores de edad haciéndose pasar por una niña o adolescente menor de edad. Luego promueven un encuentro y al concretarse filman al individuo y en ocasiones lo golpean.
En los últimos meses se vio acrecentada la práctica de algunos jóvenes ‘youtubers’ (usuarios con canales en la plataforma de videos on line YouTube) argentinos que deciden escrachar y golpear a hombres mayores de edad que van a un encuentro con una niña menor de edad, aparentemente con fines sexuales. Lo particular de este hecho es que la niña menor de edad solo existe virtualmente, ya que son perfiles falsos en salas de chat que tienen la finalidad de ser una ‘carnada’ para lograr la posterior denuncia pública.
Cabe destacar también que no todos estos ‘justicieros’ digitales usan los mismos métodos o actúan de la misma manera. Hay ejemplos varios, como un usuario identificado como «ELQUECHUGA», quien se hace pasar por una niña de 12 años en La Plata para dar caza a sujetos que buscan intimar con la supuesta menor de edad, luego llega a un lugar pactado con una cámara y luego realiza la denuncia en la comisaría.
Otros, también abocados a la misma tarea, como «Tomas Oranges» prefieren usar la fuerza y golpear o increpar fuertemente a los hombres en cuestión.

Las redes sociales se convierten, en este caso, en un terreno escabroso y que genera posturas encontradas en las distintas comunidades digitales que se encuentran a través de la web en todo el país. Algunos, por ejemplo, consideran que los realizadores lo hacen por una obsesión de conseguir «Me gusta» o visitas en YouTube.
Cabe también mencionar el rol que debe tener el Estado en una problemática de suma importancia y delicadeza, que genera explotación sexual y trata de personas con toda una red mafiosa detrás que va más allá de los cuestionados, o no, videos de internet. Algunos estudios arrojan, sin ir más lejos, que hay cerca de 20 mil denuncias sobre pornografía infantil en la Argentina solo en los últimos tres años, y verdaderamente no se ven demasiados avances.
Desde el Ministerio de Seguridad, en tanto, aseguran que hay preocupación por la práctica y por las consecuencias que podría generar, poniendo en riesgo la vida tanto de los que filman y escrachan, como de los supuestos depredadores sexuales.
https://www.youtube.com/watch?v=lvLuzerS6Kk
