La barra con 142 kilos se le escapó de sus manos y murió aplastado

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Kyle Thompson, un estudiante de 22 años de edad, estaba entrenando en su gimnasio habitual en Iowa, Estados Unidos, cuando sufrió un fatal accidente que le costó la vida.

Kyle estaba entrenando a su ritmo habitual pero mientras realizaba ‘press banca’, según un portavoz del gimnasio, la barra se resbaló de sus manos con la mala fortuna de que cayó justo en su cuello.

El peso total con el que estaba haciendo el ejercicio era de 142 kilos (315 libras), y el golpe le provocó una hemorragia interna con la que no pudieron hacer nada cuando una ambulancia le trasladó al hospital más cercano.

Los testigos que se encontraban entrenando están consternados y el dueño del gimnasio ha pedido una oración por su alma y ha expresado su pésame a su familia. El rector de la Universidad en la que Kyle estaba realizando sus estudios ha hecho lo propio, y sus compañeros de clase celebrarán un acto de sentido homenaje.