Antonia Leiva Moran, madre de Maira Benítez criticó hoy el desempeño de la Justicia en la investigación por la desaparición de su hija y advirtió que el gobierno está dejándola sola con el paso del tiempo. Pidió que se abra una línea investigativa para saber si no fue vendida a una red de trata.
Leiva Moran advirtió que con las pruebas que hay en la causa “no alcanza para cambiar la carátula a Rodrigo Silva que hoy se encuentra (detenido, acusado de) privación ilegítima de la libertad” y lamentó que “de continuar de este modo, a Silva no le quedará más que una pequeña pena para luego salir y seguir callando el paradero de mi hija. Él es el único que sabe qué pasó con ella. Los testigos lo ubican como la última persona que vio a mi hija”.
Y preguntó “¿Por qué la Justicia no la encuentra? Toda la línea de investigación de la fiscal Gisela Oñuk se basaba en la prueba de ADN de la mancha de sangre del jean talla 46 perteneciente a Rodrigo Silva. Dio negativo. Ahora eso ya no existe. No hay nada”.
Además agregó que “las rondas de testimoniales que llevaba adelante la fiscal Oñuk no condujeron a ninguna nueva línea de investigación. Fue tiempo perdido. Entonces ¿qué pasó? O el fiscal Sergio Ríos alteró las pruebas o a mi hija la vendieron. No existe crimen perfecto sin la complicidad del Estado (Gobiernos y Justicia). Sin la negligencia de quienes dotan a la justicia de herramientas para investigar, es decir, el gobierno, y de quienes investigan, primero el fiscal Sergio Ríos y ahora la nueva fiscal del caso”.
Paralelamente afirmó que siente que “el gobierno y de la justicia me están dejando sola. El gobierno provincial no me da respuestas. La justicia, por su parte, no encuentra de dónde agarrarse. Desconfío hasta de la llamada anónima, que se da justo cuando la prueba del jean da negativo. Siento que hay una red de complicidades, que buscan encubrirse unos a otros para no investigar a quienes protegen a Silva, como el ex juez Costas. Siento que quieren sacarse de encima este caso como sea. Se les vuelve engorroso que una joven desaparezca sin que se sepa nada de ella”.
Leiva Moran subrayó más tarde que la continuidad de la desaparición de Maira “significa que desde el gobierno y la justicia envían un mensaje positivo a todos los femicidas y tratantes de que pueden imitar este tipo de metodologías y salir ilesos” y denunció “mi hija es una desaparecida de este sistema podrido de corrupción y encubrimiento de mafias. Que sí, existen en nuestra ciudad. Aunque lo nieguen o lo oculten”.
Reclamó a continuación “quiero que se investigue la posibilidad de que mi hija haya sido vendida a una red de trata. Que se investigue a los señores poderosos de la ciudad involucrados en el caso de mi hija. Que se investigue al fiscal por su desempeño en el caso de mi hija”.
Finalmente describió su propio estado actual, lo que está viviendo a partir de la falta de resultados “este paso de la parálisis a la desesperación me lleva a incontables períodos de angustia. Se los dije muchas veces. Sigan con los rastrillajes, no paralicen la causa, sigan investigando todas las hipótesis. Ahora se pagan las consecuencias de esa parálisis que los lleva y me lleva a la desesperación por saber qué pasó con mi hija”.
