El presidente estadounidense anuncia que habrá «sanciones adicionales» contra Teherán y reitera que la opción militar sigue estando sobre la mesa.
Irán ha advertido ayer que responderá con firmeza a un eventual ataque de Estados Unidos o sus aliados. Un portavoz militar ha hablado de “consecuencias devastadoras” para los intereses de Washington en la región. La reacción se produce un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmara que había ordenado bombardear objetivos iraníes tras el derribo de uno de sus drones, pero que se había retractado 10 minutos antes para evitar víctimas.
El presidente Trump, por su parte, ha anunciado que impondrá “sanciones adicionales” contra Irán, con el objetivo de prevenir que el régimen de Teherán obtenga armas nucleares. “En algunos casos vamos despacio, pero en otros nos estamos moviendo con rapidez”, ha añadido, como único detalle del alcance de las nuevas sanciones.
En unas declaraciones ante los periodistas en los jardines de la Casa Blanca, Trump ha advertido de que la opción militar «está siempre sobre la mesa hasta que esté esto solucionado», apenas 24 horas después de que reconociera haber dado marcha atrás en el último momento, por razones humanitarias, a un ataque en represalia por el derribo de un dron que, ha dicho, «probablemente fue intencionado». «No quiero matar a 150 iraníes. No quiero matar 150 de nada ni nadie excepto si es absolutamente necesario», ha explicado.
“Confío en que Irán sea listo y se preocupe por su gente”, ha dicho el presidente republicano, que ha anunciado que se dirigía a su residencia de descanso en Camp David, Maryland, a las afueras de Washington, para “hablar sobre Irán”. “Es importante volver a empezar con Irán, hacer a Irán grande de nuevo”, ha dicho, en un guiño a su popular eslogan de campaña.
La agencia de noticias iraní IRIB ha informado también de que Teherán ejecutó en los últimos días a un antiguo contratista del Ministerio de Defensa condenado por espiar para la CIA. Jalal Hajizavar, que había dejado su puesto hace nueve años y fue condenado por un tribunal militar tras una investigación que descubrió documentos y equipos de espionaje en su casa, fue ejecutado en la prisión de Rajai Shahr, en la ciudad de Karaj, sin que hayan trascendido más detalles.
“Al margen de las decisiones que tomen [los responsables de EE UU], no vamos a permitir que se viole el territorio de la República Islámica. Estamos listos para hacer frente a cualquier amenaza contra la integridad territorial”, ha reiterado este sábado el portavoz de Exteriores, Abbas Mousavi, en una entrevista con la agencia iraní Tasnim.
Las Fuerzas Armadas iraníes tal vez no sean un enemigo a la altura de la maquinaria militar estadounidense. Pero más allá de su entrega patriótica, cuentan con la baza de protegidos regionales que les darían ventaja en un contexto de guerra asimétrica. Desde el Hezbolá libanés hasta los rebeldes Huthi de Yemen, pasando por las milicias iraquíes o el régimen sirio, la Guardia Revolucionaria (un ejército paralelo mejor dotado que las fuerzas convencionales) ha cultivado diferentes niveles de relación con todos aquellos grupos afiliados con la “resistencia a EE UU” y, en caso de necesidad, esperaría su ayuda […].
Fuente: El País
