La clave para identificar sus restos fueron los tatuajes. Tenía 26 años. El principal sospechoso es su ex pareja, quien ya se encuentra detenido.
El hallazgo de un cadáver semienterrado en un descampado sobre avenida Monsegur y San Cayetano, en la ciudad bonaerense de Moreno, encendió las alarmas. El correr de los minutos, la revisión del cuerpo y la comprobación de que los tatuajes eran similares a los que Camila Tarocco tenía en su cuerpo confirmaron la noticia, que terminará de ser oficial cuando los peritos realicen la autopsia.
En las últimas horas, los investigadores dieron con los restos. Fue tras un intenso rastrillaje, como varios otros que se hicieron desde el jueves pasado, encabezado por funcionarios de la UFI Nº 3 de Moreno, a cargo de la fiscal Luisa Pontecorvo, y la Policía Bonaerense, con perros especializados. El lugar del descubrimiento fue a 200 metros del ingreso al predio deportivo del Sindicato del Seguro, en la zona sur de Moreno.
Según informó Semanario Actualidad, el vuelco en la investigación se habría producido por un testimonio que brindó la clave para avanzar en la pesquisa. Se trataría de una persona vinculada al entorno de Ariel González, ex pareja de Camila Tarocco, quien permanece detenido como principal sospechoso, ahora de femicidio. Por eso, ahora cambia su situación procesal y será indagado, ya como imputado, por el delito de «homicidio agravado por ser perpetrado por un hombre y mediare violencia de género». La pena es de prisión perpetua. Además, el acusado es el padre de los hijos de la chica asesinada.
Funcionarios municipales y policiales fueron los encargados de notificar a la familia de Camila sobre el hallazgo, ya en la madrugada de este miércoles.
La relación con su ex
Una amiga fue la última persona que vio a Camila Tarocco, de 26 años. Había estado cenando con ella y con Ariel González, la ex pareja de Camila, en la noche del viernes 3 de abril en la casa que alquilaba la chica en el barrio Cascallares. Luego de esa comida, todo fue especulación. Su última conexión a la mensajería Whatsapp se produjo a las 23.19 horas de ese mismo día.
La relación de Camila con González era, al menos, compleja. Padre de sus dos hijos, tenía la tenencia de uno de los nenes, quienes tienen 5 y 7 años –y que ahora estarían en custodia de los padres de González-. La testigo indicó que el más pequeño de los niños estuvo presente en la cena. Camila había denunciado a Ariel González por violencia de género y esperaba por el juicio, que se postergó por la pandemia de coronavirus. González ya arrastraba una prisión morigereada por un delito de las mismas características contra otra mujer y que instruye la UFI Nº 9 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez, señalaron las fuentes consultadas.
El martes 7 de abril, ya con la denuncia de desaparición de persona en plena instrucción, la Dra. Luisa Pontecorvo dispuso que tanto González como el actual novio de Camila, un joven que era vecino del barrio y que presta servicios en la Fuerza Aérea Argentina como soldado voluntario, fuesen aprehendidos. Luego de las declaraciones, la Dra. Pontecorvo –titular de la UFI Nº 3 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez- dispuso liberar a este último individuo y pedir al Juzgado de Garantías en turno la detención de González. Los argumentos de la fiscal fueron claros. Imputó a González por los delitos de “falso testimonio”, al encontrar inconsistencias entre sus dichos y los elementos probatorios que figuran en la causa y por “desobediencia”, ya que el beneficio de excarcelación al que estaba sujeto indicaba que debía permanecer en la vivienda declarada, que era la de sus padres. No podía deambular por la calle.
González habría declarado que en la noche del viernes, luego de cenar y que Camila acompañara a su amiga hasta su casa, se acostaron a dormir. Se habrían levantado temprano, y en su moto, junto con el nene, la habrían llevado a Camila hasta la parada del colectivo ubicada a unas 20 cuadras de su vivienda, cerca de las 6 de la mañana. Este fue uno de los primeros interrogantes. ¿Teniendo la posibilidad de tomar el transporte público a pocos metros de la casa, por qué la llevó hasta ese lugar? ¿Ya que había hecho ese viaje, por qué no la alcanzó hasta el centro de Moreno, distante a unas 15 cuadras? ¿En moto, con la criatura de 5 años, en plena madrugada? Cuestiones que a los investigadores no les cierran y que encendieron las primeras alarmas. Además, nuestras fuentes refirieron que el trayecto habría sido reconstruido por personal de la DDI (Dirección Departamental de Investigaciones) junto a González y revisado las cámaras de seguridad privadas que encontraron en dicho camino. Ninguna habría captado el paso de la moto en el horario señalado por González.
Camila Tarocco tenía que ir al banco a cobrar la Asignación Universal por Hijo. La justicia confirmó que no hubo movimientos en la cuenta, por lo tanto no ingresó en un cajero automático.
Durante este fin de semana, la Policía realizó una serie de rastrillajes con al menos medio centenar de efectivos. El viernes recorrieron la zona lindante al Río de la Reconquista, en el barrio Cascallares, en las cercanías de la casa de Camila. El sábado el operativo se llevó adelante en el campo de San Carlos y Pereda, detrás del predio del Sindicato del Seguro, y frente a la sede de Terrafertil. Los resultados fueron negativos.
Lamentablemente el desenlace de la búsqueda fue el peor imaginado. El predio donde encontraron el cuerpo se ubica a unas cinco cuadras de la casa de la familia de González.
