Racing Club de Avellaneda se impuso este domingo por 2-1 a Boca en la final por el Trofeo de Campeones, en tiempo suplementario, en un encuentro que tuvo cinco expulsados por el lado del «Xeneize» y dos en «La Academia».
El gol de Alcaraz sobre el cierre del partido desvirtuó el cierre del encuentro, derivando en la expulsión del autor del gol y de Advíncula en el equipo de Ibarra. Inmediatamente, las expulsiones de Fabra y Benedetto (por hacer gestos de «partido comprado») derivaron en el fin del encuentro, cuando aún quedaba más de un minuto de juego.
EL PARTIDO
En el Estadio Parque La Pedrera de San Luis, Norberto Briasco había abierto el marcador y Matías Rojas lo había igualado enseguida. En el alargue, a pocos minutos del final, Carlos Alcaraz puso el segundo para el conjunto de Avellaneda y se lo gritó a la gente del Xeneize. Se armó la trifulca y todo culminó con varias rojas en el aire. Poco le importó a Racing, que se consagró como el gran campeón.
Los 15 minutos iniciales parecían indicar que el primer tiempo pasaría desapercibido, pero de un momento a otro se armó el partido. A los 19, tras un centro desde la izquierda de Frank Fabra, Norberto Briasco la bajó con el pecho y, de zurda, marcó el 1-0 para Boca. Tres minutos más tarde, Matías Rojas sacó un potente zurdazo desde lejos, la pelota viboreó y venció a la resistencia de Agustín Rossi para poner el empate.
El complemento continuó con una alta intensidad, con chances claras para ambos lados. Gabriel Arias salvó a Racing y el palo permitió el milagro en el área de Boca tras un remate de Carlos Alcaraz. Los últimos 20 minutos, ambos prefirieron cuidar su arco antes que arriesgarse en busca del triunfo en los 90 y fueron al alargue. Antes del final, una discusión a los empujones entre Sebastián Villa y Johan Carbonero terminó con Tello expulsando a los dos.
El primer tiempo extra no tuvo más oportunidades de gol, pero sí dos incidencias: se lesionó Lolo Miranda en Racing y fue expulsado Alan Varela por doble amarilla.
En el segundo, la Academia fue por más y logró el 2-1 con un cabezazo de Carlos Alcaraz.
Y el festejo del tanto, a poco menos de un minuto para el cierre, despertó el enojo de los jugadores de Boca, derivando en un escandaloso cierre que en parte opacó la final.
