2022, un año caliente que es la antesala de un 2023 más agitado

Politica

La política volvió a vivir momentos de extrema confusión en la provincia, con una marcada diferencia entre el gobierno provincial y el de la capital chaqueña que derivó en varios choques entre los “popes” que, increíblemente, a veces redundó en beneficios para los vecinos.El pavimento es la gran apuesta que tuvo el gobierno de Capitanich para marcarle la cancha a Gustavo Martínez, que cumplió tres años de gestión con contadas cuadras de pavimento ejecutado, pero todo con recursos o provinciales o nacionales. Es decir, a pesar de ser la ciudad con los impuestos más altos de la región, no logra generar recursos para mejorar las calles de la ciudad (incluso en tiempos de lluvia responsabilizó a vecinos porque circulan por las calles de tierra); o bien los genera pero son utilizados en otras cosas, como recepciones, recitales o eventos que benefician a un sector (emprendedores), pero que no sirve para mejorar la vida de los ciudadanos.

Por el lado del gobierno provincial, sin dudas el 2022 fue uno de los más tranquilos en lo relativo a pauta salarial, donde fue clave la negociación temprana con los sectores más duros (docentes), con quienes se acordó los diferentes aumentos sin la necesidad de llegar a medidas de fuerza.

Además, cuando la inflación se volvió imparable, rápidamente Capitanich tomó medidas para paliar la situación y mantener la paz social de los asalariados.

Diferente fue una vez más la situación para los movimientos sociales, que a lo largo del año realizaron diferentes movilizaciones complicando la circulación de los vecinos y elevando el malestar social, al punto tal que en uno de los cortes, un manifestante fue apuñalado por un motociclista.

Ahí también es importante hacer un llamado de atención a una medida adoptada por el intendente Martínez, que esperó tres años de reiterados cortes de calles para presentar una denuncia judicial contra movimientos sociales, para que se garantice la circulación. Es importante preguntar en tal sentido si recién ahora el intendente se dio cuenta que los cortes de calle complican la vida de los resistencianos.

LA LEGISLATURA

En la Cámara de Diputados del Chaco, la asunción de Elida Cuesta como presidenta generó cierto resquemor en sus pares, que no querían que la pareja del intendente de Resistencia vuelva a ocupar ese lugar. A lo largo del año, no hubo muchas medidas destacadas (incluso muchas de las sesiones fueron en el interior provincial), pero a fin de año sí se complicó la cosa, con la movida realizada para lograr debatir, votar y aprobar la suspensión de las PASO y la implementación de listas colectoras. En rigor, quedó expuesto el “gustavismo” como quienes impulsaron la propuesta, pero es válido destacar que rápidamente el gobernador promulgó la medida.

LO QUE SE VIENE

El 2023 será un año donde las elecciones se roban la atención. Es que se elegirá nada menos que presidente y en la provincia gobernador.
Pero además, la pelea interna en la provincia será, en el caso del oficialismo, por saber que pasará con las candidaturas a la Legislatura, como así también a las diferentes intendencias, entre ellas, Resistencia y Sáenz Peña.

Todo hace suponer que para gobernador Capitanich buscará la reelección, y se abre el debate sobre lo que sucederá en Resistencia, donde seguramente Gustavo Martínez buscará un nuevo mandato, pero habrá que esperar para saber si desde el Frente de Todos piensan lo mismo, teniendo en cuenta que está considerado como uno de los peores jefes comunales del país, y hoy es más lo que resta que lo que suma.

En la oposición la situación parece estar clara también, ya que si bien hay dos candidatos en el radicalismo, los números le son considerablemente favorables a Zdero por sobre Polini. Lo que sí, al suspenderse las PASO, habrá que ver como se dirime esa cuestión, teniendo en cuenta que Polini responde a Convergencia Social, y de ir a unas internas partidarias (donde solo voten los afiliados), la cosa podría ser favorable al exintendente de Du Graty.

A nivel nacional la cosa aparece más complicada, teniendo en cuenta que la imagen del actual presidente es muy mala, y no se vislumbra cual será el candidato del oficialismo. Por el lado de Juntos por el Cambio la cosa también está complicada, ya que los precandidatos “huelen sangre” y ninguno se quiere bajar para acompañar a una sola figura.

Así las cosas, el panorama hace prever un 2023 caliente en cuestiones políticas, donde Capitanich deberá solucionar con inmediatez la cuestión salarial para asegurar un nuevo mandato, o al menos para tener chances de repetir.

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