La CNEA instaló, a 60 kilómetros de la base Marambio, placas solares junto a un sistema de acumulación de energía en un refugio que es utilizado por investigadores.
Argentina avanza en la en la instalación de sistemas fotovoltaicos en la Antártida, para reducir su impacto ambiental y costo logístico en la utilización de combustibles fósiles para la generación de energía.
Un equipo de la Comisión Nacional de Energía Atómica instaló durante el verano paneles solares junto un sistema de acumulación de energía; esto fue instalado en un refugio que es utilizado por investigadores dedicados a la glaciología en la isla Vega que está ubicada a unos 60 km aproximadamente de la base Marambio.
El ingeniero electrónico Hernan Sokolovski contó que se viene trabajando desde el año 2011 en la aplicación de la energía solar e indicó que la fuerza aérea Argentina le presentó la posibilidad de instalar este tipo de tecnología en la base Marambio para poder probar si ayudaba a reducir el consumo de los combustibles utilizados en los generadores.
«Aquella experiencia fue muy positiva y después de ese vínculo inicial con la Fuerza Aérea, fue la DNA que nos propuso avanzar en un programa para aumentar la cantidad de estos sistemas en las bases antárticas argentinas; por eso, en 2020, instalamos un sistema de generación y acumulación en el refugio «Elefante» que está cerca de la base Carlini y hasta donde cada verano los investigadores tenían que cargar un grupo electrógeno y todo el combustible para alimentarlo», indicó Sokolovski.
