Una publicación reciente del organismo financiero internacional incluyó un apartado para la iniciativa que planea poner en funcionamiento la gestión de Javier Milei.
Tasa de interés real positiva en pesos para favorecer la demanda en pesos, un Banco Central con restricción total de financiamiento al Tesoro -algo que podría quedar establecido por ley- pero con funciones de prestamista de última instancia a los bancos y de manejo de liquidez a través de títulos públicos y una flotación administrada -no libre- del dólar tras una unificación cambiaria.
Esos fueron algunos de los elementos que identificaron los técnicos y los funcionarios argentinos como columnas de la competencia de monedas. No hubo referencias, a lo largo del documento, a fechas concretas de implementación del nuevo esquema, y tampoco fue mencionada la idea de dolarización completa de la economía.
La competencia de monedas fue explicada por el FMI en uno de los apartados de análisis de política monetaria y, más adelante en el documento oficial, también fue mencionado por el Gobierno, que también exhibe habitualmente en los staff report su propia visión de las medidas en marcha y las que vendrán en adelante. Desde Buenos Aires y Washington reconocieron que a la implementación de este programa aún le faltan definir distintas cuestiones.
Tasa de interés real positiva en pesos, un Banco Central con restricción total de financiamiento al Tesoro y una flotación administrada -no libre- del dólar tras una unificación cambiaria formarían parte de la competencia de monedas
“Las políticas monetarias y cambiarias evolucionarán en la transición a un nuevo régimen monetario que implicará una ‘competencia de monetaria’. Las autoridades tienen la intención de refinar las políticas monetarias y cambiarias para afianzar el proceso de desinflación y respaldar una mayor acumulación de reservas a medida que se vayan ampliando los controles y restricciones cambiarias”, definió, en una primera instancia, el Fondo Monetario.
“Si bien se están desarrollando los fundamentos clave, la eventual ‘competencia de monedas’ dentro del régimen podría dejarlo parecido al sistema de flotación administrada que prevalece hoy en Perú y Uruguay”, mencionaron los técnicos. Esos dos países tuvieron en décadas recientes, sistemas de economía bimonetaria que les permitió bajar la inflación de manera consistente. Ninguno de las dos naciones dolarizó por completo su economía, pero sí permitió la utilización de la moneda norteamericana para el ahorro y el intercambio.
Ministerio de Economía“La estabilidad de precios seguirá siendo un objetivo primordial del Banco Central, en un contexto en el que los individuos son libres de ahorrar y realizar transacciones en las monedas que elijan”, anticipó el FMI. Sobre las limitaciones que tendría el BCRA ante un esquema de ese tipo, los técnicos enumeraron: “Al Banco Central se le prohibiría proporcionar financiación al gobierno y seguiría absteniéndose de transferir beneficios al Tesoro”.
También “mantendría sus funciones de prestamista de último recurso para instituciones financieras elegibles (solventes), continuaría esterilizando las compras de divisas y administraría la liquidez en el tiempo a través de operaciones de mercado abierto con títulos gubernamentales. Además, se seguirían perfeccionando las prácticas contables para que el balance del BCRA refleje el valor razonable”, planteó el Fondo.
En una nota más específica sobre la postura del staff sobre las conversaciones en marcha, el equipo técnico aseguró acoger “con agrado” la transición hacia la competencia de monedas, “aunque es necesario seguir trabajando para definir algunos de los fundamentos clave”.
“Si bien se están desarrollando los fundamentos clave, la eventual ‘competencia de monedas’ dentro del régimen podría dejarlo parecido al sistema de flotación administrada que prevalece hoy en Perú y Uruguay”, aseguró el staff del FMI
“El staff apoya una eventual transición a un nuevo régimen con un ancla nominal firme donde los precios y la estabilidad financiera sigan siendo los principales objetivos del banco central y donde los individuos sean libres de ahorrar y realizar transacciones en las monedas de su elección. Sin embargo, se debe seguir trabajando para definir mejor el papel del banco central en la gestión de la liquidez y salvaguardar la estabilidad del sector financiero, mientras que será esencial una comunicación más coherente sobre el nuevo régimen monetario y cambiario”, advirtieron los técnicos.
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Fuente: Infobae.
