La eliminación del impuesto al turismo y del Fondo Nacional de Turismo en 2025 podría golpear duramente a la industria turística interna, ya afectada por la caída del consumo y el turismo receptivo.
A partir de enero de 2025, los argentinos podrán viajar al exterior con menor costo, tras la eliminación del impuesto del 7% sobre pasajes internacionales y del Impuesto PAIS sobre la compra de divisas. Sin embargo, esta medida coincide con la desaparición del Fondo Nacional de Turismo, que desde 2005 financia la promoción del turismo receptivo.
El Fondo, que había sido extendido hasta 2027, enfrenta una continuidad incierta debido a la falta de gestión y a su dependencia de impuestos específicos. La eliminación de este recurso agrava la situación de un sector que ya reportó caídas del 19,2% en pernoctaciones y del 13,7% acumuladas hasta septiembre de 2024, según el Indec.
A esto se suma el cambio en los feriados puente de 2025, que serán días no laborables, dejando en manos de los empleadores la decisión de otorgarlos. Esto podría reducir aún más el flujo turístico interno en fechas clave.
Mientras que los destinos internacionales se vuelven más accesibles, los locales enfrentan un escenario complejo por la disminución del poder adquisitivo y un tipo de cambio poco favorable para atraer turistas extranjeros. Sin estímulos fiscales ni medidas concretas, el sector turístico se encuentra en una encrucijada que amenaza su recuperación y sostenido crecimiento tras la pandemia.
