Escalada en Medio Oriente: Israel mantiene sus ataques a Irán y crecen las tensiones internacionales

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Israel continúa con su ofensiva aérea sobre objetivos militares en Irán mientras la región sigue al borde de una posible guerra de gran escala. En este escenario, tanto el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu como el expresidente estadounidense Donald Trump mantienen la presión militar con la esperanza de lograr una salida diplomática, aunque la respuesta desde Teherán todavía no es clara.

Las operaciones comenzaron tras los bombardeos que destruyeron instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Natanz e Isfahan, en una acción conjunta que involucró a aviones B-2 y bombas especiales anti-bunker. El líder supremo iraní, Ali Khamenei, reaccionó con dureza y advirtió desde sus redes: “El enemigo sionista cometió un crimen y ya está siendo castigado”, sin dejar señales de estar dispuesto a negociar.

Previo a la ofensiva, Trump intentó un último canal de diálogo a través del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, quien ofreció Estambul como sede para una cumbre de alto nivel. Sin embargo, el acercamiento fracasó: el canciller iraní Abbas Araqchi no logró comunicarse con Khamenei, lo que terminó de sellar la ofensiva aérea liderada por Estados Unidos.

Mientras tanto, Israel permanece en máxima alerta ante la posibilidad de represalias a través de grupos aliados a Irán como Hezbollah, Hamas o los hutíes. Además, no se descarta que Teherán ordene ataques directos contra bases militares estadounidenses en Irak y Siria, donde hay más de 2.500 tropas desplegadas.

Un punto crítico en este conflicto es el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del suministro mundial de petróleo. Irán amenaza con cerrarlo, lo que podría generar una crisis energética global. El Parlamento iraní ya autorizó esta medida, y la decisión final recae en Khamenei. Según analistas, si se concreta el cierre, Estados Unidos podría responder con un ataque aún más contundente, esta vez con el respaldo abierto de países como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

En paralelo, el presidente ruso Vladimir Putin intenta posicionarse como mediador. Recibió en Moscú al canciller Araqchi para trasladarle los mensajes de Trump y Netanyahu, quienes buscan frenar el conflicto si se garantiza el desmantelamiento total del programa nuclear iraní. Para Rusia, esta mediación podría traducirse en beneficios estratégicos en otros frentes, como el conflicto en Ucrania.

Por ahora, todo apunta a que el ayatollah Khamenei evalúa sus próximos movimientos con cautela. Rechazar la vía diplomática podría escalar el conflicto a niveles sin precedentes, mientras que aceptar un acuerdo implicaría ceder en uno de los pilares de su régimen.

Trump, por su parte, ya anticipó que si no hay una salida política, avanzará con nuevos ataques con un objetivo más ambicioso: provocar la caída del régimen teocrático iraní. Una movida que, según fuentes diplomáticas, cuenta con el apoyo tácito de buena parte del mundo árabe.

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