Cuerpo hallado en la casa de Ceratti: habló el hermano

Sociedad

Después de 41 años de misterio, los restos del adolescente fueron hallados en una fosa clandestina en una casa de Congreso al 3700. Su familia nunca dejó de buscarlo. Ahora piden justicia.


Diego Fernández tenía 16 años cuando salió de su casa en 1984 para ir a la escuela. Nunca volvió. Cuarenta y un años después, su cuerpo fue encontrado enterrado a solo unas cuadras de su hogar, en una fosa clandestina en el barrio porteño de Núñez. El hallazgo se produjo por casualidad, cuando obreros encontraron restos óseos mientras trabajaban en una obra. Gracias al análisis de ADN realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense, se confirmó su identidad.

El caso conmovió a todo el país por la crudeza de los detalles y la larga espera de su familia, especialmente de su hermano Javier, que en ese entonces tenía apenas 10 años. “Salió comiendo una mandarina y no volvió más”, dijo, aún impactado por la noticia. El inmueble donde hallaron los restos había sido habitado décadas después por el músico Gustavo Cerati, aunque eso es solo una coincidencia temporal que sorprendió a los investigadores.

Durante años, la familia de Diego no dejó de buscarlo. Su padre murió sin saber la verdad, su madre —hoy de 87 años— aportó la muestra de ADN que permitió confirmar la identidad de los restos. Las únicas pistas que tenían eran una esquina y un apodo, “Gaita”, como le decían en el club Excursionistas, donde jugaba al fútbol.

La justicia ahora tiene la palabra. La familia exige una investigación profunda: quieren saber quién lo enterró, qué ocurrió ese día, y cómo pudo permanecer oculto por más de cuatro décadas sin que nadie dijera nada.

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