La UFI de Homicidios de La Matanza recibió de la policía peruana los apodos de los dos capos que habrían ordenado la masacre de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez desde Trujillo.
La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios de La Matanza, a cargo de esclarecer el brutal triple crimen de Florencio Varela, obtuvo un dato esencial para la causa: los apodos de los dos presuntos líderes narcos que habrían orquestado los asesinatos desde Perú. Esta información crucial refuerza la teoría de una autoría intelectual externa a los detenidos en Argentina.
Según fuentes internacionales, el dato llegó a los fiscales Adrián Arribas, Claudio Fornaro, Diego Rulli y Lorena Pecorelli a través de canales directos de diálogo con la Policía Nacional Peruana, que activó su inteligencia en la zona de Trujillo. De esta ciudad son oriundos varios de los implicados, incluyendo a Tony Janzen Valverde, alias «Pequeño J», y Miguel Villanueva Silva.
La coordinación entre la justicia argentina, Interpol y la Policía Bonaerense ya había permitido la reciente captura en Lima de «Pequeño J», señalado como el gerente de dealers de la banda, y de su ladero, Matías Ozorio, mientras se encontraban prófugos.
Actualmente, los fiscales buscan cotejar los apodos de los nuevos sindicados jefes con los contenidos de los teléfonos peritados a los imputados. Esta búsqueda está alineada con el testimonio de la arrepentida Celeste Magalí González Guerrero, quien ya había mencionado a un «abuelo» y un «papá» como los máximos responsables del negocio narco que operaría desde fuera de Argentina.
Las pericias telefónicas, que aún continúan, ya arrojaron pruebas macabras, incluyendo el intercambio de fotografías de picos y palas entre al menos dos de los acusados en las horas previas al encuentro fatal en la casa de Villa Vaettone.
En paralelo, se espera que en los próximos días se firme la prisión preventiva para los nueve detenidos y, en un movimiento clave, que la causa sea derivada al fuero federal de Morón. Este pase permitirá que se investigue la estructura superior de narcotráfico con las nuevas pistas internacionales. La calificación del delito para los implicados, que incluye femicidio agravado por premeditación, alevosía y ensañamiento, conlleva una posible pena de prisión perpetua.
Mientras tanto, «Pequeño J» continúa detenido en el Establecimiento Penitenciario de Cañete, Perú, a la espera de que se concrete su proceso de extradición a la Argentina. El prófugo Alex Ydone Castillo, que ya había sido detenido y liberado en 2020 pese a tener una circular roja por narcotráfico, sigue siendo intensamente buscado con alerta roja de Interpol, junto a Manuel Valverde y David González Mamani.
