Caso Cecilia | La fiscalía aseguró que “Cecilia creyó que sería feliz con César, pero no ser piquetera le costó la vida”

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Durante los alegatos finales, el equipo fiscal especial, encabezado por Martín Bogado, sostuvo que la familia Sena nunca aceptó a Cecilia Strzyzowski y que su negativa a formar parte del movimiento piquetero fue el detonante del crimen.


El equipo fiscal especial, liderado por Martín Bogado, presentó este jueves su alegato final en el juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, trazando una cronología del vínculo entre la joven y César Sena, y señalando la responsabilidad directa de Marcela Acuña y Emerenciano Sena en el crimen.

Cecilia creyó que sería feliz con César, estaba enamorada, pero Marcela y Emerenciano nunca la aceptaron porque no quería ser piquetera”, sostuvo Bogado ante el jurado popular.
El fiscal remarcó que el casamiento fue el punto de partida de una escalada de violencia y control: “César dejó en claro que quien impuso el divorcio fue su madre, Marcela”.

De acuerdo al relato de la fiscalía, Cecilia intentó distanciarse del entorno familiar, pero su negativa a involucrarse en las actividades del clan Sena “le costó caro”. En sus mensajes, la joven expresaba desilusión y angustia: “Estoy desilusionada, él no hace nada, mi suegra me odia”.

Bogado también reveló que, según las pruebas, César le había dicho a Cecilia que estaban en condiciones de lavar dinero, a lo que ella se opuso. “Un mes antes del asesinato, él la agredió físicamente haciéndole la ‘guillotina’”, agregó.

El fiscal expuso además que un amigo del acusado le habría aconsejado: “Siempre negá, sin cuerpo no hay delito”.
Según la hipótesis del Ministerio Público, Cecilia aceptó el viaje al campo porque quería irse lejos de Marcela, pero una vez allí, fue asesinada. “Después de matarla, César volvió con sus padres al barrio y juntos armaron la segunda parte del plan”, afirmó Bogado.

El alegato también incorporó testimonios que reforzaron el relato acusatorio: Ferrería declaró que Marcela Acuña se mostró alterada desde su llegada, y que media hora después ordenó a la empleada doméstica que se retire.
Otro testigo, Obregón, llamó a Fabiana González, quien le preguntó qué había pasado, y él respondió: “Lo mismo de siempre”.

Para los fiscales, el juicio dejó en claro un patrón: “Nada de lo que hacían era sin la orden de sus jefes”.
La exposición del equipo fiscal abrió el tramo final del proceso, que continuará con los alegatos de las defensas antes de la deliberación del jurado popular.

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