El final de la audiencia tuvo un quiebre: Obregón pidió perdón y dejó la declaración más fuerte antes del veredicto

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El juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski cerró este jueves la etapa de alegatos y pasó al momento más decisivo: las últimas palabras de los imputados antes de que el jurado se retire a deliberar.

La jueza Dolly Fernández ofreció a cada uno la posibilidad de brindar un testimonio final. Las respuestas fueron diversas: César Sena declinó hablar; Emerenciano se proclamó inocente; Marcela Acuña denunció persecución mediática y política; Fabiana González optó por el silencio; Gustavo Melgarejo dijo que ya había dicho todo; y Griselda Reinoso reafirmó su inocencia.

Sin embargo, el momento más significativo de la jornada lo protagonizó Gustavo Obregón, quien quebró el tono general para pedir perdón, en una declaración cargada de peso emocional y reconocimiento.

«Nunca fue mi intención lastimar o agredir a nadie. Yo acompañé a César como lo he hecho infinitas veces por el cariño, respeto e infinita gratitud que tengo hacia sus padres. Marcela y Emerenciano son pilares fundamentales en mi vida y en la de mi familia. A César lo quiero y lo siento como un hijo. Pido perdón si con mi acción dañé a alguien.»

Sus palabras generaron impacto en la sala y marcaron un quiebre respecto de las defensas sostenidas hasta ahora. Fue el único imputado que se apartó del eje de negación o silencio, introduciendo matices que podrían influir en la percepción del jurado.

Tras estas intervenciones, el jurado popular inició su etapa de deliberación, que por ley debe extenderse un mínimo de dos horas. El veredicto, que deberá ser unánime, será anunciado en las próximas horas.

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