En el marco de un proyecto de conservación integral, se concretó la liberación de un grupo de guanacos en el Parque Nacional El Impenetrable, con el objetivo de reintroducir esta especie en la región del Chaco Seco argentino, donde se encontraba extinta desde hace más de 100 años.
La iniciativa es resultado del trabajo conjunto entre la Administración de Parques Nacionales (APN) y la Fundación Rewilding Argentina (FRA). Los ejemplares liberados provienen del Parque Patagonia, en la provincia de Santa Cruz, y fueron trasladados con fines de conservación a lo largo de más de 3.200 kilómetros por vía terrestre hasta el área protegida chaqueña.
Previo a su liberación, los guanacos permanecieron en corrales de presuelta para su aclimatación al nuevo ambiente. Durante ese período se adaptaron a la vegetación nativa de la zona y se registró el nacimiento de los primeros chulengos, lo que marca un avance significativo en el proceso de reintroducción.
Desde las organizaciones participantes informaron que los individuos fueron seleccionados por equipos técnicos de la FRA y la Fundación Freyja, en base a estudios de abundancia poblacional, sanidad y características genéticas, para asegurar el éxito de futuras reintroducciones en otras regiones del país.
El regreso del guanaco al Chaco Seco contribuirá a la recuperación del ecosistema, fortaleciendo las cadenas tróficas que incluyen al yaguareté como predador tope. Además, sumará un nuevo atractivo para el turismo de naturaleza, especialmente para el avistaje de fauna silvestre.
Como gran herbívoro, el guanaco cumple un rol ecológico fundamental: modela el paisaje mediante el pastoreo, favorece la diversidad vegetal, reduce el riesgo de incendios al consumir material seco y redistribuye nutrientes, semillas y carbono a través de sus desplazamientos. Asimismo, sostiene redes tróficas al servir de presa para grandes depredadores y de alimento para carroñeros.
Esta acción se suma a otros proyectos de reintroducción de especies emblemáticas en el Parque Nacional El Impenetrable, como el yaguareté y la nutria gigante, posibles gracias a la existencia de un área protegida que garantiza la conservación de los ecosistemas y el monitoreo permanente de la fauna.
