Un informe privado detectó una deflación semanal del 0,3% en alimentos y bebidas. Panificados, lácteos y aceites encabezaron las bajas, mientras el mercado sigue con cautela la evolución de la inflación y el impacto en el régimen cambiario.
Los precios de los alimentos dieron una señal de alivio en la tercera semana de diciembre, luego de varias semanas de aumentos sostenidos. Un relevamiento de la consultora LCG registró una deflación del 0,3% en el rubro “alimentos y bebidas no alcohólicas”, un dato que podría influir en el índice de inflación del mes, que se conocerá a comienzos de enero.
Según el informe, la baja se produjo tras dos semanas consecutivas con subas superiores al 0,5%, lo que llevó a que el promedio de las últimas cuatro semanas se ubique en 2,8%. En lo que va de diciembre, el aumento acumulado del rubro ronda el 1%, mostrando una desaceleración respecto de los registros previos.
El principal factor detrás de la caída semanal fue el retroceso en los precios de los productos de panificación y las bebidas, que mostraron una baja del 0,5%. Esa tendencia fue parcialmente compensada por leves subas en los lácteos. La baja resulta llamativa por tratarse de productos con alta demanda estacional en la antesala de las fiestas.
No obstante, el informe advierte que las carnes siguen siendo el principal motor inflacionario del mes, con subas acumuladas del 6,7% y una incidencia clave en el resultado general. También se registraron aumentos en frutas, bebidas e infusiones, azúcar y productos de panadería, mientras que aceites, verduras y lácteos presentaron variaciones negativas en el período.
Los datos contrastan con los números oficiales de noviembre difundidos por el INDEC, cuando los alimentos habían aumentado 2,8%, por encima del promedio general. En paralelo, otras consultoras privadas continúan observando una dinámica más heterogénea, con subas concentradas en carnes y frutas, y caídas puntuales en verduras.
La evolución de los precios adquiere especial relevancia de cara al inicio de la nueva etapa del esquema cambiario, ya que las bandas del dólar comenzarán a ajustarse en función de la inflación. En ese contexto, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central de la República Argentina proyecta una inflación de diciembre cercana al 2,1%, con una desaceleración gradual en los primeros meses de 2026.
Mientras el presidente Javier Milei sostiene que la inflación podría acercarse a cero hacia la segunda mitad del próximo año, los analistas mantienen una postura más prudente. La reciente deflación en alimentos es una señal positiva, pero el mercado sigue atento a la persistencia de algunos aumentos y a cómo estos movimientos impactarán tanto en los precios como en el tipo de cambio en el arranque del nuevo año.
