El Subsecretario de Protección Civil, Gustavo Santos, advirtió sobre un escenario complejo: mientras las olas de calor inminentes secan la vegetación y elevan el peligro de incendios, las tormentas cortas pero intensas amenazan con colapsar los sistemas de escurrimiento.
La provincia del Chaco atraviesa una etapa crítica en su calendario climático. El mapa de alerta nacional ya incluye a la región por el riesgo de incendios forestales, una situación que se ve potenciada por las temperaturas extremas. «El peligro más inminente será la ola de calor que se viene, que la vamos a sentir y bastante», explicó Santos, señalando que el calor extremo neutraliza rápidamente la humedad que dejan las lluvias, convirtiendo la vegetación en combustible seco.
Sin embargo, el riesgo es doble. Chaco también se encuentra bajo alerta amarilla por tormentas. Según el funcionario, el fenómeno actual se caracteriza por lluvias copiosas en periodos de tiempo muy breves, lo que supera la capacidad de absorción del suelo y genera anegamientos inmediatos. Esta combinación de «fuego y agua» mantiene en vilo a zonas críticas como El Impenetrable, el sudoeste (Gancedo-Quimilí), la Sabana y localidades del departamento Bermejo.
Desde Protección Civil hicieron un llamado urgente a la responsabilidad ciudadana, pidiendo evitar la quema de pastizales para «limpiar» terrenos, una práctica que suele salirse de control y agotar los recursos de los bomberos. Asimismo, ante la alerta por tormentas, se recomendó no sacar la basura fuera de hora y revisar techos e instalaciones eléctricas para evitar siniestros mayores.
