El 30 de enero de 1969, The Beatles ofrecieron su última actuación pública con un show inesperado sobre la azotea del edificio de Apple Corps, en el centro de Londres. Aquel breve recital improvisado pasó a la historia como el Concierto de la Azotea y se convirtió en el cierre simbólico de la banda más influyente del rock.
La presentación formó parte de las sesiones del proyecto Get Back, que luego derivó en el álbum y la película Let It Be. Durante el show interpretaron temas como Get Back, Don’t Let Me Down, I’ve Got a Feeling, One After 909 y Dig a Pony, ante la sorpresa de peatones, vecinos y trabajadores de la zona, que se fueron congregando en la calle y en edificios cercanos.
La inusual situación llamó la atención de la policía, que intervino para ordenar el tránsito y finalmente puso fin a la actuación. A pesar de su corta duración, las imágenes captadas mostraron a la banda tocando con energía y espontaneidad, en un contexto que contrastaba con las tensiones internas que atravesaban en ese momento.
Tras esas sesiones, los Beatles se concentraron en terminar Abbey Road, publicada en 1969 y considerada su última obra grabada como grupo. Let It Be se editó en 1970, poco antes de que se anunciara oficialmente la separación.
Décadas después, la restauración del material original a cargo de Peter Jackson permitió redescubrir el Concierto de la Azotea en su totalidad, reafirmando su valor histórico. Aquel mediodía londinense quedó marcado como la última vez que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr tocaron juntos en público, sellando el final de una era.
