En detalle, las claves del acuerdo histórico entre el Mercosur y la Unión Europea

DESTACADO DEL DIA Economia Mundo

Después de largos años de negociaciones entre las naciones sudamericanas y el bloque de países del Viejo Continente, este sábado se concretó de forma oficial el pacto que habilita importantes cambios en materia de apertura comercial.

En Paraguay, los gobiernos del Mercosur y la Unión Europea (UE) firmaron este sábado el tratado de libre comercio que comenzó a gestarse hace más de 25 años.

 

El acuerdo, que fue aprobado políticamente por el bloque europeo en los primeros días de enero, requiere ahora las ratificaciones parlamentarias que permitirán su entrada en vigor.

 

El pacto constituye un hito diplomático y comercial para ambas regiones. Implica la creación de uno de los mayores acuerdos de libre comercio del mundo al integrar un bloque sudamericano —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— con el europeo, que suma 450 millones de consumidores y cerca del 15% del producto bruto global.

 

La firma se dio en un contexto de expectativas por los efectos sobre el comercio bilateral, las inversiones y la regulación de estándares sanitarios y comerciales. El trato, que se negoció de manera intermitente desde mediados de los años 90, fija compromisos sobre aranceles, cuotas, derechos de exportación y normas fitosanitarias que alcanzan a sectores clave de la actividad económica.

 

Los ejes principales del convenio

El texto se organiza en tres pilares principales: el comercial, el político y el de cooperación, con compromisos que abarcan desde la eliminación de barreras arancelarias hasta la definición de normas regulatorias que impactarán en la cadena de comercio entre ambas regiones.

 

Uno de los componentes más significativos para la Argentina y los demás miembros del Mercosur es el acceso preferencial al mercado europeo. El entendimiento establece que la UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y concederá acceso preferencial para otro 7,5%, dejando prácticamente 99% de las exportaciones agrícolas del bloque sudamericano bajo beneficios arancelarios preferenciales.

 

 

 

Del lado sudamericano, el Mercosur también reducirá de manera escalonada sus aranceles a productos europeos. Según las estimaciones oficiales, esto permitirá equilibrar las condiciones frente a competidores que ya cuentan con acuerdos con la UE, como Chile o México.

 

Metodología de apertura

  • Eliminación inmediata de aranceles para numerosos productos, incluidos bienes relevantes para la canasta exportadora argentina, como harina y porotos de soja, maní, frutas frescas, legumbres y productos pesqueros.

 

  • Desgravación gradual en bienes como aceites vegetales, preparaciones alimenticias, vinos y alimentos procesados, con plazos que pueden extenderse entre cuatro y diez años.

 

  • Cuotas arancelarias para productos sensibles, entre ellos carnes (bovina, porcina y aviar), arroz, maíz, miel, quesos y leche en polvo, que se asignarán al Mercosur en su conjunto y requerirán posteriores definiciones internas para su distribución entre los países.

 

  • Cambios en los derechos de exportación (DEX): El entendimiento fija compromisos en materia de retenciones a las exportaciones con destino a la Unión Europea. A partir del tercer año desde la entrada en vigor del instrumento comercial interino, la Argentina dejará de aplicar derechos de exportación a la mayoría de los productos exportados a ese mercado.

 

  • Previsibilidad sanitaria y fitosanitaria: El capítulo sanitario fijó reglas claras para el acceso de productos argentinos al mercado europeo. El texto estableció plazos obligatorios para auditorías, evaluaciones y habilitaciones, priorizó el uso de criterios científicos y creó un mecanismo bilateral de consultas.

 

  • Limitación de instrumentos discrecionales de comercio exterior: en materia de comercio de bienes, el acuerdo ratifica la prohibición de restricciones cuantitativas y fija límites al uso de licencias de importación y exportación.

 

  • Alineamiento regulatorio e institucional: se incorporan disciplinas en áreas que el Mercosur no reguló antes con tanto detalle: facilitación comercial, procedimientos aduaneros, servicios, compras públicas y propiedad intelectual.

 

En materia de derechos de exportación, el acuerdo fija compromisos para que, a partir del tercer año de su entrada en vigor, la Argentina suspenda la aplicación de los mismos a la mayoría de los productos enviados a la UE. Existirán, sin embargo, excepciones para sectores como soja, hidrocarburos, papel, corcho y chatarra. Dentro del complejo sojero, los topes máximos de retenciones comenzarán en 18% y descenderán gradualmente hasta 14% al décimo año.

 

Aspectos sanitarios y comercio fácil

Una de las novedades del pacto es la incorporación de reglas claras sobre procedimientos fitosanitarios y de inocuidad alimentaria, con plazos obligatorios para auditorías y evaluaciones y un sistema de consultas bilaterales. La intención declarada es asegurar que las normas se basen en criterios científicos, reduciendo la discrecionalidad y facilitando la entrada de productos argentinos al mercado europeo.

 

El acuerdo también limita el uso de instrumentos discrecionales en el comercio exterior, como restricciones cuantitativas o licencias no automáticas de importación y exportación, y promueve el alineamiento regulatorio en aspectos como facilidades aduaneras, servicios, compras públicas y propiedad intelectual.

 

Números y cifras

De acuerdo con estimaciones difundidas por la delegación argentina de la UE, se espera que el acuerdo impulse el comercio bilateral: las exportaciones europeas al Mercosur podrían crecer 39%, y las del Mercosur a la UE, 17%, equivalentes a cifras adicionales de 48.700 millones y 8.900 millones de euros, respectivamente.

 

El mercado europeo es considerado por sectores empresariales como de alta relevancia: se estima que la UE importa productos agroindustriales por unos USD 220.000 millones y que la Argentina representa alrededor del 3% de ese total.

 

Con información de Infobae.