Enero llega con aumentos en alquileres, prepagas, tarifas y combustibles

Economia

El comienzo de enero trae una serie de incrementos en servicios esenciales que impactarán de manera directa en el presupuesto de las familias argentinas. Alquileres, medicina prepaga, cable, telefonía, internet y tarifas energéticas registrarán aumentos desde los primeros días del año, en un contexto marcado por cambios en los esquemas de subsidios y actualizaciones impositivas.

En el caso de los alquileres que aún se rigen por la antigua Ley de Alquileres, los contratos con actualización anual sufrirán un incremento del 36,39% durante enero, de acuerdo con el Índice de Contratos de Locación (ICL). Si bien el porcentaje resulta inferior a los picos registrados en meses anteriores, continúa representando un ajuste significativo para los inquilinos, especialmente en comparación con diciembre (28,67%), noviembre (38%) y octubre (46,1%).

Las empresas de medicina prepaga, por su parte, informaron a sus afiliados subas que oscilarán entre el 2,2% y el 2,9%, ajustes que también alcanzarán a los copagos. Los usuarios pueden consultar el estado de su cobertura y los valores actualizados a través de la plataforma digital de la Superintendencia de Servicios de Salud.

A estos incrementos se suman los servicios de cable, telefonía e internet, que aplicarán aumentos de entre 3% y 4,5%, según la empresa prestadora. Las actualizaciones responden a revisiones periódicas de costos y a la dinámica inflacionaria del sector.

En materia energética, desde el 1° de enero se actualizarán en su totalidad los impuestos al combustible líquido (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), lo que impactará en el precio final de la nafta y el gasoil. Además, el nuevo esquema de subsidios impulsado por el Gobierno nacional contempla la eliminación total de la asistencia estatal a la electricidad para algunos hogares y una reducción del consumo subsidiado para el resto de los usuarios.

El inicio del año, de este modo, se presenta con un escenario de aumentos generalizados en servicios básicos que, sumados a la quita de subsidios, vuelven a presionar sobre la economía doméstica en un contexto inflacionario que continúa siendo un desafío para los hogares.