La Justicia liberó a la conductora acusada de matar a un correntino en un siniestro vial

DESTACADO DEL DIA Policiales

A pocos días del siniestro vial que conmocionó a la zona norte del conurbano bonaerense, la Justicia ordenó la excarcelación de Loreley Quevedo, la mujer de 38 años que atropelló y mató al correntino Ramón Oscar Olivera en el Corredor Bancalari, a la altura de Nordelta.

La medida fue dispuesta por el Juzgado de Garantías N° 5 de Tigre, a cargo del juez Walter Saetone, quien otorgó la libertad bajo una caución real de 3 millones de pesos. A pesar de la gravedad del hecho y del pedido de la querella, el magistrado consideró que la imputada puede transitar el proceso judicial en libertad.

Quevedo está acusada de homicidio culposo agravado, ya que al momento del hecho conducía con 0,63 gramos de alcohol en sangre. El siniestro ocurrió cuando circulaba a bordo de una camioneta Jeep Renegade y perdió el control del vehículo, atropellando a la víctima que caminaba por el costado de la calzada.

El episodio quedó registrado por una cámara de seguridad de la zona. En las imágenes se observa cómo Olivera cruza la calle y continúa caminando por la banquina, mientras la camioneta se aproxima. Instantes antes del impacto, la conductora mordió el cordón y finalmente embistió al hombre por la espalda.

La víctima fue identificada como Ramón Oscar Olivera, de 49 años, quien el próximo 7 de enero iba a cumplir 50 y estaba organizando un festejo especial. Además, atravesaba un momento clave de su vida personal: iba a ser padre por primera vez, ya que su pareja cursa un embarazo de tres meses.

Olivera salía cada madrugada desde la casa de su pareja en Grand Bourg, partido de Malvinas Argentinas. Para llegar a su trabajo en un country de Nordelta, tomaba tres colectivos y luego caminaba hasta encontrarse con un compañero que lo trasladaba. Se desempeñaba en tareas de mantenimiento.

El hombre tenía 15 hermanos y una de sus hermanas fue quien llegó al lugar tras enterarse del trágico episodio. “Sus pertenencias estaban por todo el camino: el abrigo, los cigarrillos, el celular, el encendedor, los anteojos. Él estaba todo roto, con la cara destrozada”, relató con dolor.

“Esta persona, con alcohol encima, le robó la vida a mi hermano. Nos robó la vida a todos. Era vital, sano, trabajaba entre 13 y 15 horas por día y estaba esperando su primer bebé. Hizo todo bien”, expresó.