Un juez federal ordenó este sábado al gobierno de Estados Unidos la liberación, en los próximos días, de un niño de cinco años y de su padre, quienes permanecen detenidos en un centro de migrantes en Texas tras haber sido arrestados en una redada migratoria en un suburbio de Minneapolis el mes pasado.
El fallo fue dictado por el juez federal Fred Biery, quien cuestionó con dureza el accionar del gobierno al considerar que el caso se enmarca en una “mal concebida e incompetentemente implementada persecución gubernamental de cuotas diarias de deportación”, que termina por “traumatizar a los niños”.
El caso generó una fuerte indignación pública luego de que circularan imágenes del niño, identificado como Liam Conejo Ramos, vestido con un sombrero de conejo y una mochila de Spiderman, rodeado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La situación derivó en protestas frente al centro de detención y motivó la visita de dos congresistas demócratas de Texas.
El magistrado ya había ordenado previamente que el niño y su padre, Adrián Conejo Arias, no fueran deportados de manera inmediata. En su nueva resolución, también criticó al gobierno por ignorar principios fundacionales de Estados Unidos, aludiendo a la Declaración de Independencia.
Vecinos y autoridades escolares denunciaron que los agentes migratorios utilizaron al niño como “cebo”, al pedirle que tocara la puerta de su casa para que su madre atendiera. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional negó esa versión y aseguró que el padre huyó del lugar, dejando al niño solo en un vehículo en marcha.
El caso ocurre en un contexto de endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración de Donald Trump, que, según afirmó el asesor presidencial Stephen Miller, apunta a realizar unos 3.000 arrestos diarios de inmigrantes.
Además, familias detenidas denunciaron malas condiciones en el centro de detención, como alimentos en mal estado, falta de agua potable y deficiente atención médica. Un informe del ICE reconoció que unos 400 niños fueron retenidos por períodos superiores al límite recomendado de 20 días.
