En un hecho que genera expectativas entre familiares y allegados de presos políticos en Venezuela, el régimen chavista permitió este domingo, por primera vez en meses, el ingreso de familiares a la cárcel El Rodeo I, donde se encuentra detenido el gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo, arrestado de manera considerada ilegal por el gobierno de Argentina desde diciembre de 2024.
Desde temprano por la mañana, familiares y allegados se concentraron en los alrededores del penal para intentar recibir información sobre sus seres queridos. Es en este centro de detención, conocido por sus duras condiciones y por albergar a presos políticos, donde permanece Gallo, cuya detención ha sido objeto de denuncias de desaparición forzada y violación de derechos humanos.
La madre de María Gómez, pareja del gendarme argentino, se encuentra desde hace días a la expectativa frente a las puertas del penal, aguardando noticias sobre la situación de Gallo y la posibilidad de comunicarse con él tras más de un año sin contacto directo.
Durante 2025 y lo que va de 2026, la familia ha denunciado la absoluta incomunicación del suboficial, quien no había tenido la posibilidad de recibir cartas, mensajes o llamadas desde su detención en la frontera colombo-venezolana. La acusación venezolana lo vinculó con supuestos actos “desestabilizadores”, versión rechazada por Buenos Aires, que sostiene que el viaje de Gallo tenía como único propósito reunirse con su pareja y su hijo.
Este gesto del régimen ocurre en un contexto en el que ya se han registrado liberaciones de presos políticos en otros recintos venezolanos, como El Helicoide y Yare, lo que ha alimentado la esperanza de que se puedan repetir medidas similares para quienes aún permanecen detenidos, incluido el gendarme argentino.
Hasta el momento no existe una lista oficial sobre próximas liberaciones ni tampoco se confirmó si este permiso de visitas implicará avances concretos en la situación de Gallo. El régimen venezolano suele informar a los familiares apenas minutos antes de cualquier excarcelación, sacándolos directamente del centro de detención y dejándolos en un punto fuera de prisión sin aviso previo.
La familia y representantes argentinos mantienen la presión diplomática para lograr la liberación del suboficial y su regreso seguro al país, mientras que la posibilidad de contacto directo, aunque todavía incierta, abre una nueva ventana de esperanza en medio de un proceso marcado por la falta de información oficial y prolongada angustia familiar.
