Recomiendan reforzar medidas contra el dengue por las frecuentes lluvias

Sociedad

El cierre de 2025 y el inicio de 2026 encuentran al Chaco bajo un patrón climático marcado por lluvias abundantes y persistentes, un factor que incide de manera directa en la proliferación de mosquitos y reaviva la atención sanitaria sobre el dengue y otras enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti.

Aunque los partes oficiales describen una situación epidemiológica de bajo riesgo, las autoridades sanitarias y especialistas insisten en no relajar las medidas de prevención, especialmente en un contexto de alta humedad y temperaturas en ascenso.

Escenario controlado

El Ministerio de Salud del Chaco informó que durante la Semana Epidemiológica comprendida entre el domingo 21 y el sábado 27 de diciembre se recibieron seis notificaciones vinculadas a dengue en la provincia, sin que se hayan confirmado casos probables ni positivos. Este panorama local es consistente con el análisis del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), que evalúa el comportamiento de la enfermedad entre 2022 y 2025.

Según el BEN, en la Semana Epidemiológica 51 (del 17 al 24 de diciembre de 2025) se observa un descenso sostenido de casos en comparación con los picos registrados durante las epidemias de 2023 y 2024. La tendencia sugiere una interrupción de la transmisión viral autóctona sostenida a nivel nacional.

Sin embargo, el informe advierte que continúa siendo necesaria una vigilancia intensificada ante la posibilidad de circulación viral en áreas con condiciones ambientales y sociodemográficas favorables, así como frente al ingreso de nuevos serotipos por casos importados. En este marco, la situación actual se define como de bajo riesgo, pero con potencial de cambio si se modifican las condiciones.

Lluvias y más mosquitos

La doctora en Biología e investigadora adjunta del Conicet en el área de Entomología del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste, Marina Stein, explicó que las lluvias extraordinarias actúan como un disparador clave del ciclo de vida de los mosquitos. Los huevos, que pueden permanecer viables durante largos períodos en tierra húmeda o adheridos a recipientes, eclosionan cuando son inundados por el agua de lluvia.

Este fenómeno da lugar a los llamados «mosquitos de inundación», que se desarrollan en charcos temporarios y espacios verdes anegados. Entre ellos se incluyen especies del género Aedes y otros como Psorophora, caracterizados por su picadura persistente y su abundancia tras episodios de lluvias intensas. Stein aclaró que estos no son necesariamente los mismos que transmiten dengue, ya que el Aedes aegypti se cría principalmente en recipientes artificiales dentro de los hogares. No obstante, advirtió que la presencia de objetos en desuso con agua acumulada en patios y terrazas favorece la reproducción del vector del dengue.

Prevención, la clave

Los especialistas coinciden en que, más allá del escenario epidemiológico actual, la prevención sigue siendo la principal estrategia. El uso de repelente, la vestimenta clara y holgada, el corte de pastos y el descacharrado domiciliario son medidas centrales para reducir la exposición. Stein subrayó además que no se recomienda la fumigación aérea, ya que no resulta efectiva contra el dengue y puede generar impactos ambientales negativos.

Con lluvias que podrían continuar y un verano que recién comienza, el mensaje de las autoridades es claro: mantener la vigilancia, reforzar las acciones de prevención y acudir a los servicios de salud ante la aparición de síntomas. Por ahora, el escenario es tranquilo, pero la experiencia reciente obliga a no bajar la guardia.

Vacunación contra el dengue

El Ministerio de Salud provincial también destacó que la provisión de vacunas contra el dengue se encuentra garantizada. Desde la Escuela de Salud Pública indicaron que en las últimas semanas se registró una afluencia significativa de personas interesadas en iniciar o completar el esquema, incluso durante los días cercanos a las fiestas de fin de año, cuando históricamente la demanda suele descender.

El esquema vigente alcanza a personas nacidas entre 1966 y 2009 y consta de dos dosis con un intervalo mínimo de tres meses.

Las autoridades sanitarias reconocen que persiste cierta desinformación y reticencia en algunos sectores de la población, pero remarcan que la vacuna es gratuita para los grupos habilitados, segura y una herramienta clave para reducir el impacto de la enfermedad.