El emblemático arco natural de los farallones de Sant’Andrea, conocido como el “Arco de los enamorados”, se derrumbó durante la madrugada del sábado 14 de febrero, coincidiendo con el día de San Valentín, luego de varios días de intensas lluvias y violentas marejadas que afectaron el sur de Italia.
La formación rocosa, ubicada frente a Torre Sant’Andrea, en la localidad de Melendugno, era uno de los monumentos naturales más reconocibles del litoral adriático y un símbolo turístico del Salento. Se trataba de un puente de roca caliza blanca moldeado durante siglos por la erosión del viento y el mar.
Según informaron autoridades locales, el colapso no dejó personas heridas, aunque representa el daño más significativo registrado hasta ahora por la erosión costera en la zona. Lo que hasta el viernes era una parada obligada para turistas y parejas quedó reducido a un conjunto de rocas desprendidas tras la fuerza de las olas y la infiltración de agua que debilitó progresivamente su base.

“Desapareció uno de los atractivos turísticos más famosos de nuestro litoral y de toda Italia. Es un golpe devastador”, declaró el alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino. El concejal de Turismo, Francesco Stella, describió la escena como “un funeral” para la comunidad.
El arco, también conocido como “Arco de Lu Pepe”, formaba parte del conjunto de formaciones rocosas que emergen de aguas turquesas frente a Torre Sant’Andrea, una de las postales más difundidas de la región. Según una leyenda local, las parejas que se besaban bajo la roca estaban destinadas a compartir un amor eterno.
El alcalde denunció además la falta de inversión en la protección del litoral y señaló que un proyecto municipal para combatir la erosión había sido considerado admisible, pero nunca recibió financiación. “Esperamos que esta enésima señal enviada por la naturaleza no caiga en el vacío”, sostuvo.
Erosión y fenómenos extremos
La costa del Salento lleva años afectada por la erosión. En el litoral adriático, más elevado y rocoso, se registraron varios derrumbes de acantilados; mientras que en la costa jónica, más baja y arenosa, las marejadas suelen borrar tramos de playa y avanzar sobre viviendas.
El derrumbe se produce en un contexto de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos en el Mediterráneo, asociados a ciclones de características tropicales conocidos como medicanes. Entre ellos se destacó el ciclón Harry, que impactó la región en enero con olas de hasta nueve metros y vientos superiores a los 120 kilómetros por hora.
Especialistas advierten que el aumento de la temperatura del mar está potenciando estos sistemas, acelerando procesos naturales que antes tardaban siglos en desarrollarse. Actualmente, Italia permanece bajo alerta meteorológica por nuevas lluvias y ráfagas de viento que ya obligaron a evacuar a decenas de personas en distintas regiones del país.
