La situación judicial de los empresarios Alex Saab y Raúl Gorrín volvió a generar preocupación dentro del círculo del chavismo, ante la posibilidad de que ambos sean extraditados a Estados Unidos y revelen información comprometedora sobre presuntos esquemas de corrupción y lavado de dinero vinculados al régimen de Nicolás Maduro.
Según distintas versiones, los dos hombres —señalados por Washington como operadores financieros del chavismo— habrían sido detenidos a comienzos de febrero en Venezuela. Sin embargo, su paradero exacto aún no fue confirmado oficialmente. Algunas fuentes sostienen que podrían encontrarse en el centro de detención El Helicoide, mientras que otras apuntan a un posible arresto domiciliario.
En el gobierno venezolano, actualmente encabezado de forma interina por Delcy Rodríguez, se evalúa la eventual extradición de ambos empresarios a Estados Unidos. De concretarse, el traslado podría realizarse en coordinación con autoridades estadounidenses, que desde hace años investigan operaciones financieras vinculadas al chavismo.
Saab, empresario colombiano que durante años mantuvo una estrecha relación con Maduro, ya enfrentó anteriormente un proceso judicial en Estados Unidos. En octubre de 2021 fue extraditado desde Cabo Verde hacia ese país acusado de lavado de dinero. Las investigaciones actuales buscan determinar si parte de los fondos que habría blanqueado provenían de redes de narcotráfico, presuntamente vinculadas al llamado “Cartel de los Soles” y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Durante años, Saab fue considerado una pieza clave dentro del esquema económico del chavismo. Entre otras operaciones, se lo vinculó con el sistema de distribución de alimentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), además de operaciones de comercialización de oro venezolano en mercados internacionales.
Por su parte, Gorrín —empresario y abogado venezolano— también es investigado por las autoridades estadounidenses desde 2017 por presuntas violaciones a la ley anticorrupción y por lavado de activos. De acuerdo con expedientes judiciales presentados en Miami, habría participado en un esquema de sobornos a funcionarios de Petróleos de Venezuela S.A. para obtener contratos relacionados con operaciones de divisas.
Las investigaciones indican que, entre 2014 y 2018, Gorrín y otros involucrados habrían utilizado empresas fantasma y cuentas offshore para mover fondos ilícitos, parte de los cuales habrían sido utilizados para adquirir propiedades, embarcaciones de lujo y otros bienes en Estados Unidos.
Tanto Saab como Gorrín enfrentan penas que podrían superar los 20 años de prisión por lavado de dinero. Sin embargo, en caso de comprobarse vínculos directos con el narcotráfico, las condenas podrían ser aún más severas.
Dentro del chavismo, el mayor temor radica en que ambos empresarios, si son trasladados a territorio estadounidense, decidan colaborar con la justicia. En ese escenario, podrían aportar información sobre estructuras financieras, cuentas en paraísos fiscales y nombres de funcionarios o empresarios que habrían participado en operaciones ilegales durante años.
