El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo afirmaron que la inflación mensual en Argentina podría perforar el 1% en agosto de 2026, una meta ambiciosa dentro del plan oficial de desinflación.
Sin embargo, distintos economistas advierten que lograr ese objetivo será complejo debido a varios factores económicos que todavía presionan sobre los precios.
Qué proyecta el Gobierno
El equipo económico apuesta a continuar la desaceleración inflacionaria mediante dos pilares principales:
Superávit fiscal, para evitar la emisión de dinero para financiar el gasto público.
Política monetaria restrictiva, con control de la liquidez.
La meta es que el Índice de Precios al Consumidor que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos comience con “cero” (menos del 1% mensual) hacia el segundo semestre.
Qué dicen las proyecciones del mercado
El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central de la República Argentina muestra un escenario más moderado.
Según las consultoras y bancos que participan del informe:
Febrero: alrededor de 2,7%
Meses siguientes: descenso gradual
Agosto: cerca de 1,5%
Es decir, no prevén que el índice baje del 1% para ese momento.
Los obstáculos que ven los economistas
Analistas señalan varios desafíos que podrían impedir una baja tan rápida de la inflación:
1. Ajuste de precios regulados
Las subas de tarifas de servicios públicos todavía tienen impacto en el índice general.
2. Reacomodamiento de precios relativos
Algunos sectores, como alimentos o energía, registran aumentos superiores al promedio.
3. Fin de las “anclas” antiinflacionarias
Según economistas, dos herramientas que ayudaron a frenar los precios en el inicio del plan ya se agotaron:
el atraso del tipo de cambio
la caída de los salarios reales.
4. Inercia inflacionaria
El comportamiento de empresas y consumidores en una economía acostumbrada a inflación alta hace más lenta la desaceleración.
Qué escenario consideran más probable
Para varios analistas, el objetivo más realista sería llevar la inflación de forma estable por debajo del 2% mensual antes de intentar perforar el 1%.
Algunos especialistas incluso estiman que si hacia fines de 2026 el índice se ubica alrededor del 1% mensual, ya sería considerado un logro importante dentro del proceso de estabilización.
En síntesis, la meta del Gobierno es vista como posible pero muy exigente, y dependerá de cómo evolucionen las tarifas, el tipo de cambio, la actividad económica y las políticas aplicadas en los próximos meses.
