El peritaje de la causa Hotesur puso en claro las millonarias cantidades aportadas por el contratista al principal emprendimiento hotelero de los K.
El empresario Lázaro Báez puso más del 50% de la facturación del principal hotel de los Kirchner, Alto Calafate, lo que generó ingresos multimillonarios durante años a la entonces familia presidencial.
Sospechado de ser testaferro de los Kirchner y participar de una compleja e importante operatoria de lavado de activos, Báez usó varias de sus empresas para girarle más de 49,7 millones, sólo entre 2010 y 2011 a la firma Valle Mitre, gerenciadora de Alto Calafate. También deben sumarse los pagos hechos por el contratista posteriormente y otros usuarios cuestionados, como Aerolíneas Argentinas y Cristóbal López, que aún no se terminaron de calcular.
De ese modo, mientras Báez aseguraba esos ingresos a Valle Mitre, la familia de los Kirchner incrementaron su patrimonio, y tanto ha sido así que entre 2009 y 2014, la entonces familia presidencial retiró $ 46,1 millones en concepto de «adelanto de dividendos» -mediante registros de «cuentas particulares» a nombre de la entonces presidenta Cristina Kirchner y de sus hijos Máximo y Florencia- más otros $ 950.000 anotados como «préstamo» para la sociedad Los Sauces.
Báez aportó esas sumas millonarias al Alto Calafate a través de los convenios que varias de sus empresas firmaron con Valle Mitre -y esta, a su vez, con el Alto Calafate- por el supuesto alquiler de cientos de habitaciones y salones por mes en ese mismo emprendimiento hotelero del sur.
Esa operatoria representó el 54,79% de los ingresos de Alto Calafate durante el año 2010 y el 53,21% durante 2011, en tanto que los peritajes tratan de determinar el análisis correspondiente a los años posteriores; además de tratar de determinar qué porcentaje de los ingresos de Alto Calafate correspondieron al polémico convenio que mantuvo con Aerolíneas Argentinas,así como con otros empresarios, como Cristóbal López.
