Luego de la intervención que se resolvió ayer para bajar el dólar tras una escalada récord en la semana, el ministro de Economía iniciará una serie de reuniones con empresarios por otro tema de suma preocupación para la gente: el precio de los alimentos. Además tiene en su agenda al FMI, con el que buscará tener avances en los próximos días.
Ahora el jefe del Palacio de Hacienda se centrará en buscar un acuerdo de precios por los próximos tres meses en una mesa con empresas y gremios: el temor es que ese salto repentino de la moneda norteamericana informal -pasó de $400 a casi $500 en trece días- tenga un impacto mayúsculo en la formación de precios. Algunas consultoras ya ubican cerca del 8% el índice mensual de abril, por encima del 7,7% de marzo.
“Primero, estabilidad”, es lo que se repite como un mantra en el Palacio de Hacienda. Aunque una golondrina no hace verano: dos días de tranquilidad en el mercado no hacen pensar todavía en los despachos oficiales que la tensión y volatilidad cambiaria haya sido dejado atrás, pero con claridad los semblantes en la sede del Ministerio de Economía eran en las últimas horas bien distintos a los del lunes y martes, cuando tuvo lugar el epicentro del tornado cambiario.
El Ministerio de Economía volvió a acudir, en menor medida, de las herramientas de las que se dotó desde el martes para intervenir de una manera más efectiva en el mercado paralelo del dólar, en particular de los financieros, el “contado con liqui” y el Bolsa, con bonos y reservas del Banco Central. Es la forma más potente de intervención pero era, asimismo, una que estaba vedada por el marco de políticas económicas acordadas con el Fondo Monetario.
