En un intento por evitar un conflicto gremial que podría haber afectado a miles de pasajeros durante la temporada alta, el Gobierno nacional dictó este martes la conciliación obligatoria en el conflicto entre Aerolíneas Argentinas y la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA). La medida, que se extenderá por 15 días, fue solicitada por la línea aérea estatal tras el anuncio de un paro previsto para el sábado 19 de julio.
Aunque el gremio liderado por Pablo Biró aseguró que no acatará la resolución al considerar que el conflicto excede a Aerolíneas y abarca a toda la actividad aeronáutica, la medida oficial desactiva por el momento la amenaza de una huelga en uno de los fines de semana de mayor movimiento turístico del año.
El foco del conflicto es el decreto 378/2025, que establece nuevas condiciones laborales para el personal aeronáutico. Aunque aún no entró en vigencia —lo hará dentro de 90 días— APLA denunció serios riesgos para la seguridad aérea y advirtió sobre el deterioro de las condiciones de trabajo. El gremio también cuestiona la apertura del mercado y una supuesta “extranjerización” del sector.
Desde Aerolíneas Argentinas respondieron con dureza. Afirmaron que la medida de fuerza anunciada tenía como único objetivo presionar al Gobierno utilizando los planes de viaje de los ciudadanos, y destacaron que la empresa no requerirá asistencia estatal en 2025, gracias a un nuevo superávit operativo.
“La dirigencia de APLA está desorientada en sus reclamos. Los vuelos en temporada baja superaron los del año anterior y, durante el receso invernal, entre el 85% y 90% de la flota estará operativa, cumpliendo con estándares internacionales”, indicaron desde la compañía.
Mientras tanto, el Gobierno busca contener un conflicto que puede escalar si no hay acuerdo antes de fin de mes. Por ahora, el servicio de Aerolíneas seguirá funcionando con normalidad, garantizando la conectividad en vacaciones y ganando tiempo para una negociación que aún no muestra señales de solución.
