El «Infierno en la Tierra»: así es la temida cárcel de Nueva York donde quedó alojado Nicolás Maduro

Mundo

El Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, famoso por sus condiciones infrahumanas y por albergar a los criminales más peligrosos del mundo, es el nuevo destino del exmandatario venezolano. Compartirá edificio con líderes del narcotráfico y figuras del crimen organizado en un entorno de máxima restricción.

Nicolás Maduro ha sido ingresado en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una instalación federal de 13 pisos que se ha ganado el apodo de «el infierno en la tierra». Tras el cierre de la cárcel de Manhattan en 2021, este complejo se convirtió en el principal centro de detención para reos de alto perfil que esperan juicio en los tribunales neoyorquinos, pero su reputación está marcada por denuncias de violencia, corrupción y un aislamiento extremo.

Las condiciones en el MDC son descriptas como «espantosas» por abogados y organismos de derechos humanos. Los internos pasan la mayor parte del tiempo en celdas de dimensiones reducidas y tienen acceso a la luz natural apenas tres horas por semana. La prisión ha enfrentado crisis graves, incluyendo cortes de calefacción y electricidad en inviernos crudos, plagas y una escasez de personal que mantiene a los reclusos bajo llave casi las 24 horas del día. Es tan severa la situación que, en años recientes, algunos jueces federales se han negado a enviar detenidos a este lugar, alegando que el trato allí es «cruel y degradante».

En este edificio, Maduro compartirá custodia —aunque en unidades de vivienda separadas— con algunos de los nombres más pesados del crimen internacional. Entre los actuales y antiguos residentes figuran Ismael «El Mayo» Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa; el rapero Sean «Diddy» Combs; el exjefe de seguridad mexicano Genaro García Luna; y el líder criminal ecuatoriano alias «Fito». También pasaron por allí figuras como «El Chapo» Guzmán y Ghislaine Maxwell, confirmando que este bloque de cemento en Brooklyn es el destino final para quienes el gobierno de los Estados Unidos considera las mayores amenazas a su seguridad.