El presidente francés anunció su rechazo oficial al tratado de libre comercio en la previa de la cumbre en Bruselas. Presionado por las protestas de los agricultores de su país, Macron calificó el acuerdo como una «competencia desleal» y advirtió que la firma no será el final de la historia.
El histórico acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur sumó un obstáculo de peso. A través de sus redes sociales, Emmanuel Macron confirmó lo que muchos temían en la región: Francia votará en contra. El mandatario justificó su postura en la necesidad de proteger al sector agrícola francés, que mantiene bloqueadas las rutas en París reclamando por el ingreso de productos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Francia exige la aplicación de «cláusulas espejo», es decir, que los productos sudamericanos cumplan con las mismas exigencias sanitarias y ambientales que se le imponen a los productores europeos. «La firma del acuerdo no significa el final del proceso», advirtió Macron, dejando en claro que dará batalla política incluso si el bloque decide avanzar.
Aunque Alemania, España e Italia (que confirmó su apoyo recientemente) están a favor del tratado, Francia busca conformar una «minoría de bloqueo» junto a países como Irlanda. Para frenar el acuerdo, necesitan sumar naciones que representen al menos el 35% de la población de la UE, un objetivo difícil pero que mantiene en vilo a las cancillerías de Sudamérica.
