Marcos Pereda, quien actualmente tiene el cargo de vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, quedó en el centro de la discordia por comentarios de su hija Milagros. La joven, que eligió el veganismo como estilo de vida, aseguró días atrás que el futuro «es sin carne» y también involucró en esa afirmación a su padre.
La declaración de Milagros Pereda convulsionó distintos ámbitos cuando se hizo pública en redes sociales, y sus dichos comenzaron a replicarse rápidamente en los medios de comunicación profundizando la polémica tanto para los ganaderos y el campo como para la sociedad toda.
- Aseveró, por ejemplo, que su padre comparte su pensamiento aunque en las últimas horas el dirigente ruralista se desligó.
No es una novedad ni algo desconocido que los estilos de vida como el veganismo, el vegetarianismo y otras prácticas alternativas de alimentación y nutrición comenzaron a cobrar relevancia (y adeptos) en los últimos años. Si bien existen y se llevan a cabo hace mucho, de un tiempo a esta parte la vidriera mediática y de algunas entidades e instituciones las extendió considerablemente.
Entre los motivos que se han puesto bajo cuestionamiento por algunos sectores de la sociedad a nivel mundial está la Agenda 2030: la propuesta globalista que impulsa conductas y medidas destinadas a mejorar el planeta, la vida de sus habitantes y el entorno de flora, fauna y ambiente.
Agenda 2030, una propuesta controversial
Dicha iniciativa consiguió el visto bueno de 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2015.
Podría definirse a la misma como «una hoja de ruta global no vinculante (las naciones no tienen obligación de cumplirla y el compromiso es voluntario)», según fuentes institucionales del organismo internacional.
Sus bases tienen que ver con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y entre las finalidades destacadas se mencionan el crecimiento económico, la inclusión social y la protección ambiental.
Metas de la Agenda 2030
- Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
- Garantizar acceso a educación, salud, agua limpia y energía renovable.
- Promover la igualdad de género y reducir las desigualdades socioeconómicas.
- Combatir el cambio climático y proteger los ecosistemas planetarios.
Entre las posibles consecuencias o prácticas que esto implica se encuentran las siguientes, según expertos desde una óptica analítica sin tomar partido:
- Pérdida de soberanía local vs. Cooperación: Quienes la apoyan ven una red de cooperación necesaria para problemas transnacionales (como el cambio climático). Quienes la critican argumentan que centraliza directrices políticas en organismos internacionales desconectados de las realidades y necesidades locales de cada país.
- El «Capitalismo de Partes Interesadas» (Stakeholder Capitalism): La agenda fomenta la alianza entre gobiernos y megacorporaciones privadas. Para los optimistas, esto aporta eficiencia financiera; para los escépticos, abre la puerta a que corporaciones globales dicten políticas públicas, diluyendo la democracia tradicional.
- Ingeniería Social y Estilos de Vida: Promueve activamente un cambio cultural en el consumo, la alimentación, la movilidad y la energía. Para un sector, esto es responsabilidad ambiental; para otro, representa una interferencia de las élites en las libertades individuales.
Críticas y personalidades asociadas por el imaginario colectivo
Así como esta iniciativa cuenta con adeptos y defensores, lógicamente también tiene detractores. Estos sectores incluso han personificado a la Agenda 2030 con nombres y apellidos de mucho poder a nivel mundial.
El caso de Bill Gates: Salud, vacunas, filantropía y tecnocracia
Cabe mencionar, entre algunos detalles de interés, que el fundador de Microsoft -a través de la Fundación Bill y Melinda Gates- es uno de los mayores donantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de programas de desarrollo agrícola y de vacunación en el tercer mundo.
Se lo asocia con la Agenda 2030 por inversiones que se vinculan con el ODS 3 (Salud y Bienestar) y el ODS 2 (Hambre Cero) promocionando biotecnología y alimentos sintéticos o modificados genéticamente. Lo que se dice «la carne de laboratorio».
Quienes lo critican afirman que su poderío económico e influencia le permiten bajar línea en materia de políticas de salud y alimentación globales de forma unilateral.
El caso George Soros: Ingeniería Social y Fronteras Abiertas
Se lo relaciona con este programa global mediante sus múltiples y extendidas fundaciones.
Soros aporta hace décadas a una larga lista de organizaciones no gubernamentales que, para diversos grupos opositores, forman parte del movimiento ‘Woke’ o ‘Progre’. Entre esas ONGs resaltan las de defensa de los derechos humanos, inmigrantes, colectivos de género LGTBIQ+ y reformas en aspectos judiciales a nivel mundial.
Entre los datos llamativos se pueden mencionar, por ejemplo, que sus benefactores adoptan banderas como las del ODS 5 (Igualdad de Género), ODS 10 (Reducción de Desigualdades) y ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas).
A Soros los críticos le endilgan que, mediante sus aportes millonarios, estimula un revés cultural progresista forzado, la disolución de las fronteras nacionales y un globalismo sin control que corroe las culturas locales.
El caso Hillary Clinton: presunta impulsora de un sistema político globalista
El vínculo: Representa la quintaesencia del establishment político de los Estados Unidos y de la diplomacia multilateral que dio forma a los acuerdos internacionales previos a la Agenda 2030.
La asociación: Clinton encarna el poder político institucional que valida el multilateralismo de la ONU. Se la asocia con la Agenda porque la facción política que representa promueve activamente que el derecho internacional y los acuerdos globales (como el Acuerdo de París sobre el clima) guíen las legislaciones nacionales de los países occidentales.
El caso Greta Thunberg y su discurso climático
El vínculo: Es la figura mediática más visible del activismo juvenil contra el calentamiento global, invitada recurrente a foros de élite como el Foro Económico Mundial de Davos y las cumbres del clima de la ONU (COP).
La asociación: Su discurso está intrínsecamente ligado al ODS 13 (Acción por el Clima). Aunque Thunberg a menudo critica a los líderes políticos por «no hacer lo suficiente», los sectores escépticos de la Agenda 2030 la ven como una herramienta de comunicación de las élites globales para generar el consenso social y el miedo necesarios para que la población acepte las restricciones económicas y de estilo de vida que propone la agenda verde.
¿Y la Sociedad Rural Argentina?
Teniendo en cuenta ese contexto precio, y como un interrogante abierto, ¿Alguien imagina a la República Argentina, uno de los países cárnicos por antonomasia, adoptando el veganismo generalizado en un futuro no tan lejano?
Aunque vale decir también que, según los datos y estadísticas de cámaras del sector y hasta del propio INDEC o la realidad diaria, en Argentina el consumo de carne cae en picada y no precisamente por una imposición de la Agenda 2030.
Pero podría ser una posibilidad, tranquilamente, que las directrices del Foro de Davos (donde confluyen los empresarios y miembros de la élite internacional) vea en el escenario actual argentino una posibilidad neta de imponer la controversial Agenda 2030.
