Autovía Ruta Nacional 12: ocho años de una obra interminable en Corrientes y dolores de cabeza para Valdés y Nación

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Corría el año 2018 cuando Corrientes veía el inicio de las esperadas tareas de infraestructura vial sobre la Ruta Nacional 12, específicamente para concretar la Autovía.

En los papeles, el proyecto prometía ser clave y fundamental para la conexión y el desarrollo del NEA, pero especialmente para la provincia que en aquel entonces gobernaba Gustavo Valdés. Casi diez años después, con su hermano Juan Pablo en el sillón de Ferré, lo único concreto (y no precisamente el material) es la incertidumbre.

La empresa que consiguió hacerse con la ejecución de la obra fue JCR S.A., firma constructora correntina, que hasta el momento -según datos oficiales de Nación- avanzó en un 77% los trabajos entre paralizaciones y reactivaciones que, en el medio, tuvieron también una larga lista de accidentes y muchos de estos fatales.

No es novedad ni un secreto que la gestión del presidente Javier Milei paralizó en gran medida las obras públicas, entre ellas las del ámbito de Vialidad Nacional. La Autovía en cuestión no iba a ser una excepción, como tampoco los dolores de cabeza para los hermanos Valdés. Aunque también para el Gobierno libertario y su anhelo del déficit 0, porque a principios del mes pasado tuvo que transferir 3.500 millones a la empresa adjudicada, además del compromiso a enviar otros 3.500 millones próximamente para saldar un 50% de las deudas de las que JCR es acreedora.

Juan Pablo Valdés tuvo que recurrir a un pedido prácticamente desesperado a Diego Santilli, ministro del Interior, para que de una vez por todas la obra se reactive de verdad: sin parates ni suspensiones. Pero en los hechos, pese al giro de fondos, el movimiento o actividad constructora -a la fecha de esta nota- nada tiene que envidiarle a una escena cinematográfica de plantas rodadoras del desierto. A esto, además, se añade la preocupación para nada menor de los obreros, algo que lo evidenció la UOCRA en mayo cuando advirtió sobre despidos en cantidad porque en la Autovía «la cosa sigue en stand by».

El gobernador, con astucia según la óptica de algunos y emulando a Poncio Pilato para otros, afirmó posterior al acto por el 25 de Mayo que la Provincia no puede hacer mucho más que pedirle a Nación que destine los fondos correspondientes para que la empresa continúe con las tareas. O hacer monitoreos de la situación (cada vez más apremiante y de riesgo vial) para interiorizarse sobre las precauciones a tomar o las condiciones socioeconómicas de los obreros y la sociedad en general que a diario transita por la zona.

También valoró el principio de acuerdo tras la iniciativa de Nación para oficializar una planificación que permitiría -presuntamente- regularizar la deuda con la empresa de construcciones; aunque endureció su discurso al exigir un sistema más federal porque, para Valdés, ya no se puede tolerar que la única manera de conseguir algo para las provincias sea «viajar a Buenos Aires a golpear puertas».

Mientras tanto, la Autovía de la Ruta Nacional 12 lleva ya ocho años en proceso de construcción y la idea es que en menos de otro año más finalmente se concluya. Por decirlo de alguna manera, claro, porque de cemento, piedra y arena… poco y nada.