La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó esta semana que “con un 90 % de probabilidad, el fenómeno de El Niño volverá a hacer su aparición en el segundo semestre de este año y no se descarta que tenga una intensidad elevada”.
El aviso fue replicado por agencias internacionales y refuerza la importancia de monitorear y anticipar la evolución de uno de los fenómenos más influyentes y disruptivos de la meteorología global.
¿Qué es el niño?
El Niño es una de las variaciones climáticas naturales más poderosas del planeta y ocurre cada dos a siete años. Se caracteriza por el calentamiento de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que modifica vientos, lluvias y temperaturas en distintas zonas del mundo durante meses.
Para predecir su aparición, los especialistas monitorean temperaturas superficiales y subsuperficiales del océano, vientos y el índice de oscilación austral, que mide la presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental. Cuando todos estos indicadores se alinean, la probabilidad de El Niño aumenta.
