Cada 4 de junio se recuerda la asunción de Felipe Gallardo como primer gobernador constitucional del Chaco, un hecho histórico que marcó el inicio de la vida institucional de la provincia y puso fin a décadas de administración como Territorio Nacional.
La fecha remite a 1953, cuando Gallardo asumió la conducción del entonces denominado territorio provincial, acompañado por Deolindo Felipe Bittel como vicegobernador. Su llegada al poder se produjo tras el proceso de provincialización impulsado por la Ley N.º 14.037, sancionada en 1951, que otorgó a los habitantes del Chaco el derecho a elegir a sus propias autoridades.
Hasta ese momento, los gobernadores eran designados por el Poder Ejecutivo Nacional, por lo que la asunción de Gallardo representó un paso fundamental hacia la autonomía política y la consolidación democrática de la provincia.
La gestión tuvo el desafío de organizar las instituciones del nuevo Estado provincial, estructurar la administración pública, poner en funcionamiento los poderes del Estado y avanzar en políticas destinadas al desarrollo productivo, la integración territorial y el fortalecimiento de los municipios.
En sus primeros años, la provincia llevó el nombre de Provincia Presidente Perón, denominación que posteriormente fue reemplazada por la actual Provincia del Chaco.
A más de siete décadas de aquel acontecimiento, la figura de Felipe Gallardo continúa siendo recordada como uno de los protagonistas centrales de la construcción institucional chaqueña y del proceso que permitió a los ciudadanos ejercer plenamente sus derechos políticos.
