El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quedó en el centro de la polémica luego de las cifras de pobreza que difundió el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). La provincia encabeza el dramático ranking a nivel país, con un panorama desalentador en lo que se refiere a las condiciones de vulnerabilidad que sufre gran parte de la población correntina.
Pero el mandatario y sus funcionarios no tardaron en brindar declaraciones para defender la gestión, y por consiguiente negar los números del organismo oficial.
En ese sentido, y con la finalidad puntual de tirar abajo el índice de personas pobres que habitan el territorio correntino, Valdés anunció una iniciativa que llamó la atención: se implementará una medición propia, bajo responsabilidad total del Ejecutivo, para revelar valores que al Gobierno le agraden más.
El fundamento del oficialismo se centró, básicamente, en cuestiones matemáticas. Aseguran que el Indec no toma en cuenta el adicional que perciben los empleados públicos, llamado ‘plus’, y que lejos está de contrarrestar una realidad que golpea fuerte, además de incrementar diariamente la cantidad de pobres y dejar a Corrientes en lo más alto de un ranking alarmante.
