La entrega de anticonceptivos y medicamentos para la IVE disminuyó drásticamente en 2024, afectando programas claves como el de Salud Sexual y Procreación Responsable. Organizaciones advierten un impacto en la prevención de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.
Según un análisis del sitio Chequeado.com, basado en datos oficiales del Ministerio de Economía, la distribución de insumos y tratamientos del programa «Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable» cayó un 64,1% entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2024.
En este marco, la entrega de preservativos, esenciales para la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual, pasó de 4,4 millones a 2,4 millones de unidades, una reducción del 45,5%. Respecto a lo planificado para 2024, apenas se distribuyó el 9,1% de los 26,1 millones previstos.
El panorama es aún más crítico en el caso de los medicamentos para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE): no se distribuyó ninguna unidad de misoprostol ni mifepristona en lo que va del año, una caída del 100% respecto a las 106.737 entregadas en 2023, incumpliendo la Ley 27.610.
La provisión de anticonceptivos de larga duración para adolescentes, clave en el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia, también sufrió un desplome del 57%. Se entregaron solo 21.770 unidades de las 65.740 planificadas, alcanzando un cumplimiento del 33%.
Este desabastecimiento coincide con un aumento preocupante de casos de sífilis, que superaron los 30.000 en 2023 según el Boletín Epidemiológico Nacional. En la región NEA, la tasa es de 46 casos por cada 100.000 habitantes, reforzando la necesidad de políticas públicas eficientes para garantizar derechos fundamentales en salud sexual y reproductiva.